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¿Por qué es importante la revisión médica para detectar el cáncer de próstata?

Dr. Armando Ambrosio Medina

Especialista en medicina familiar
Esta pregunta afecta cada año a millones de hombres alrededor del mundo, así como al ámbito médico en la toma de decisiones diagnósticas. Desafortunadamente esto influye de manera negativa en las detecciones oportunas. Siendo el cáncer de próstata un padecimiento que, al ser diagnosticado en el momento adecuado, las tasas de supervivencia son altas y a su vez, sin afectar la masculinidad o la actividad sexual.

Pero primero ¿Qué es el Cáncer de Próstata?

La próstata es una glándula pequeña, del tamaño de una nuez, que se encuentra justo debajo de la vejiga y cuya función principal es producir líquido seminal, el cual es importante en la conformación del semen. El cáncer ocurre cuando las células de esta glándula comienzan a crecer sin control, aumentando a su vez el tamaño de esta glándula.

Es característico de este tipo de cáncer que, en la mayoría de los casos, crece de manera lenta. Lo cual puede enmascararlo por mucho tiempo antes de emitir algún síntoma que sugiera su presencia; es precisamente ahí donde toma importancia la detección oportuna y es una responsabilidad con uno mismo el ir con el doctor a nuestro chequeo regular.

Factores de riesgo

“A mí no me va a pasar” es una frase común entre la población masculina, sin embargo, la realidad puede ser otra, ya que existen factores de riesgo que pueden predisponer la aparición de esta enfermedad, no son absolutos, pero debes estar siempre atento si te identificas con alguno.

  • Edad: La edad es el factor de riesgo más significativo. El riesgo aumenta notablemente después de los 50 años. De hecho, más del 60% de los casos se diagnostican en hombres mayores de 65 años. Pero nunca es demasiado temprano para revisarte si se trata de tu salud, es por eso, que puedes iniciar desde los 40 años acudiendo con tu médico de confianza para tu primera orientación al respecto.
  • Historia familiar: La herencia familiar siempre es muy importante, esto implica que “Si” tu padre, hermano o abuelo han sido diagnosticados previamente, podrías estar en riesgo y es importante no dejarlo pasar por alto.
  • Origen étnico: El origen afecta principalmente lo agresivo que puede ser este padecimiento, por ende, si tu origen es afrodescendiente tienes un riesgo mayor y debes revisarte.
  • Estilo de vida: Como supones la dieta siempre está involucrada en los procesos de enfermedad, y en este caso no es la excepción, pues una dieta rica en grasas saturadas es un riesgo latente, el cual lleva a la obesidad y si hay falta de ejercicio puede ser peor. Sin embargo, nunca es tarde para cambiar estos hábitos, no esperes a empeorar.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Un punto en contra de este tipo de cáncer es que las señales pueden presentarse de manera tardía; a pesar de eso, para aquellos pacientes cuyos síntomas son iniciales, puede estar a tiempo de ser diagnosticado y tratado de manera satisfactoria. Algunos de los síntomas tempranos suelen ser llamados del “tracto urinario inferior”, y se presentan de la siguiente manera:

  • Nocturia: se refiere a un aumento de la frecuencia urinaria, en resumen, ir múltiples ocasiones al baño para orinar, se debe tomar en cuenta que es un evento repetitivo, ya que si se consume mucha agua antes de acostarse puede suceder y ser un evento único.
  • Dolor al orinar: este síntoma puede ser al iniciar, durante o al terminar de orinar, siendo el inicio el más común, esto puede deberse a que exista obstrucción parcial del canal de la uretra por la próstata.
  • Disminución del chorro urinario: como su nombre lo refiere el calibre y la fuerza del chorro urinario se verán afectados y en ocasiones puede ser intermitente, así como la sensación de no vaciar completamente la vejiga o la necesidad de orinar con mayor frecuencia de la ordinaria.
  • Presencia de sangre en la orina: puede ser en especial llamativo o de preocupación la presencia de sangre en la orina o en el semen, a pesar de existir otros padecimientos urinarios que presentan este hallazgo.
  • Disfunción eréctil: este puede ser un síntoma dependiente del estadio de la enfermedad, por eso es muy importante hacer la detección oportuna, ya que hasta 40.72% de los sobrevivientes a la enfermedad pueden continuar con disfunción eréctil a pesar del tratamiento.

Recuerda: es mejor prevenir que lamentar, pero si notas algún síntoma no lo ignores, “no dejes para mañana lo que puedes prevenir hoy”, debes acudir a la brevedad a tu valoración correspondiente con tu médico.

Pero entonces ¿cuáles son las formas de detectarlo?

Algunos de los estudios y procedimientos de mayor uso por los médicos para establecer tu diagnóstico son:

  1. Análisis de PSA: hoy en día es la forma más común, es un análisis de sangre mide el llamado Antígeno Prostático Específico (PSA). Niveles elevados pueden indicar la posibilidad de cáncer, pero no es un valor 100% diagnóstico, ya que también se eleva por razones (como infecciones o agrandamiento benigno de la próstata). Es común encontrar que los valores del laboratorio se encuentren entre ≤0.004 a 10 ng/ml, sin embargo, el medico puede enviarte a realizar otros estudios complementarios si tu cifra es mayor a 4ng/ml, esto para descartar otros padecimientos.
  2. Examen Rectal Digital (ERD): si bien es un examen que resulta incómodo, suele ser rápido y con la preparación adecuada, lo menos molesto posible. Lo que busca el médico es palpar la próstata a través del recto para buscar irregularidades en su tamaño o textura, ya que no hay de momento un estudio de imagen o de sangre que pueda otorgar esa información tan valiosa, para sospechar del diagnóstico. La buena noticia es que ya no es el método más común.
  3. Biopsia: Solo en caso de ser necesario y ante la sospecha de cáncer se procederá a una toma de biopsia el cual es una recolección de tejido de la próstata el cual se analizará para determinar la presencia de células compatibles con cáncer. Este método es único, considerado confirmatorio y de certeza.
  4. Otros: Es posible que puedas requerir estudios tales como ultrasonido prostático o resonancia magnética, mismos que dependerán del criterio de tu médico.

Toma en cuenta lo siguiente: No es el mismo abordaje para todos, cada paciente se trata de manera individual y a criterio de tu médico podrá solicitarte los estudios correspondientes y podrán ser complementarios para darte certeza en tu resultado.

¿Cuáles son las formas de tratarlo?

Gracias a los avances médicos que se llevan día a día, actualmente hay múltiples opciones de tratamiento, según sea tu caso particular lo que involucra la etapa y el estado general de salud en el momento del diagnóstico.

  • Vigilancia activa: se encuentra reservado para casos donde el cáncer es de crecimiento lento y localizados, con monitoreo regular, con los estudios antes mencionados, sin tratamiento inmediato.
  • Cirugía (Prostatectomía): implica extirpar la próstata por completo y es efectiva para cánceres localizados. Las técnicas modernas, como la cirugía robótica, han mejorado significativamente los resultados. La función urinaria generalmente mejora gradualmente después de la cirugía y alcanza estabilidad después de un año.
  • Radioterapia: mediante radiación dirigida se busca destruir las células cancerosas, ya sea por una fuente externa o semillas radioactivas implantadas. La radioterapia corporal estereotáctica actualmente permite tratamientos precisos.
  • Terapia hormonal (Androgénica): el fundamento de esta terapia es evitar que la testosterona aumente el problema, por ende, se busca bloquear esta hormona, sobre todo en casos avanzados.
  • Quimioterapia: es un recurso reservado para estadios avanzados que no responden a la terapia hormonal.

Pronóstico: Es variable para cada paciente, pero el mejor pronóstico es el de aquellos que fueron detectados de manera temprana; por eso tanta la insistencia en no dejar pasar los síntomas y los factores de riesgo.

¿Puedo hacer algo para evitar el desarrollo del cáncer de próstata?

¡Desde luego! Cabe destacar que todas son posibles y dependen de uno mismo ponerlas en marcha. Lo verdaderamente difícil suele ser comprometernos con nosotros para lograr estos objetivos, solo requiere de paciencia, autodisciplina y amor propio. No requiere ser un cambio de la noche a la mañana, sino algo paulatino; inicia poco a poco y forma un hábito, no importa que inicies con ejercicio sólo 15 minutos de caminata, o evitar el consumo de alimentos dañinos, pero ¡Inicia! y pronto se volverá algo natural en tu vida que harás de manera involuntaria. Estos son algunos de los aspectos modificables en nuestra vida, que pueden disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata:

  • Mantener un peso corporal saludable (IMC entre ~18.5-25 kg/m²) y evitar ganancia excesiva de grasa, especialmente después de los 50 años. Lo cual lo puedes lograr a través del siguiente punto.
  • Realizar actividad física regular: al menos 150 min de actividad moderada por semana, combinar con ejercicios de fuerza, si es tolerable según la salud general.
  • Dieta basada en plantas: más frutas, vegetales, granos enteros; menos carnes rojas/procesadas y grasas saturadas; limitar productos lácteos altos en grasa/calcio si posible.
  • Limitar el hábito del tabaquismo, recuerda que, si fumas y deseas dejarlo, existen actualmente líneas de atención para dejar de fumar, las cuales te pueden proporcionar información de cómo lograr este objetivo. Moderar o evitar el alcohol, todo en exceso es malo y el consumo de bebidas alcohólicas afecta tanto a tu peso, dieta y juicio.

Como lo habrás notado estas recomendaciones guardan una relación entre ellas y se ven afectadas a manera de eslabón, por lo cual cada una de ellas es importante.

Referencias

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